“El Caribe es un lugar místico, el cual puede llevarte cualquier tipo de sorpresa. Llámese en la orilla, llámese en embarcación, en las costas y también en embarcación en la pesca profunda”, dice Garvin Wattson, después de terminar una lista larga de las especies que alguien que practica la pesca deportiva podría encontrar en su aventura pescando en la costa Caribe de Costa Rica.
Esa lista la inicia con el “rey plateado”, o sábalo, la especie icónica de la zona. Continúa mencionando róbalo, jureles, macarelas, pargos, pargo seda, pargos diente de perro, cubera, ojarán. “Y también hemos tenido peleas con meros, meros de hasta 100 kg, 130 kg”. Garvin habla de su experiencia en Parismina, donde vive y trabaja como guía y líder de pesca deportiva. Pero esa realidad no es exclusiva de esta zona céntrica del Caribe. También la podemos encontrar en Barra del Colorado y en el Caribe Sur, como en Cahuita, Puerto Viejo o Manzanillo.
Conozca la experiencia de Garvin Watson (Parismina Domus Dei) en torno a la pesca turística y su relación con el desarrollo territorial en el Caribe costarricense. Se destacan los encadenamientos locales, la articulación entre servicios turísticos y el valor de la hospitalidad, la naturaleza y el conocimiento del territorio como parte de la experiencia de las personas visitantes. Producido por Aurora Camacho y Allan Barboza/Cortesía de FECOP.
El “rey plateado” o sábalo real ha sido la especie de pesca estrella del Caribe. Las historias de los encuentros con esta especie icónica de la pesca deportiva son interminables, sin importar en qué parte de la costa Caribe uno pregunte.
“Pescar acá es tener la suerte de tener un encuentro con el famoso rey plateado”, dice Garvin. “[Es] una encuentro increíble con estos animales, ya que ellos a la hora del primer enganche siempre tienden a brincar…son brutales”.
Las personas que han vivido estos encuentros cuentan que hace mucho tiempo habían temporadas y torneos de pesca donde podrían pescar y matar cientos de individuos, año tras año. Pero esta realidad ha cambiado mucho en los últimos años, porque ahora se fomenta la práctica de la captura y liberación.
Gerald Pérez, Jayson Taylor y Eduardo Pérez viven en el Caribe Norte y también son testigos de estos cambios. Ellos han vivido la pesca desde muy pequeños.

Jayson Taylor de Green Gold Eco Lodge. Fotografía de Aurora Camacho y Allan Barboza / Cortesía de FECOP.
En Barra del Colorado, Eduardo inició su relación con el mar a los 9 años procesando tiburones. Más tarde en su vida se dedicó a la pesca de langosta en el Caribe. Dejó su comunidad para trabajar y formarse en construcción, pero hace una década regresó para liderar Kawé Lodge y ofrecer servicios de pesca deportiva para la pesca de captura y liberación.
En Parismina, Gerald y Jason iniciaron su relación con la pesca desde muy pequeños como un pasatiempo; ahora es una parte importante de su vida profesional. Los tres operan hospedajes y tours no sólo de pesca, sino también de otras actividades ecoturísticas como avistamiento de vida silvestre.

Gerald de Esmeralda Lodge. Fotografía de Aurora Camacho y Allan Barboza / Cortesía de FECOP.
El cambio que han visto en la pesca les obliga hoy a viajar distancias más largas para encontrar sitios que brinden la experiencia que tanto busca el pescador deportivo con el sábalo real. A pesar de eso, el Caribe costarricense tiene mucho que ofrecer, porque sus comunidades, sus pescadores, capitanes, guías y todas las personas relacionadas con el turismo, se han organizado para proteger los recursos naturales y ofrecer a visitantes nacionales y extranjeros una experiencia especial.
En Barra del Colorado, la Asociación Ecoturística Barra del Colorado Sur impulsa un proceso de conservación y desarrollo sostenible enfocado en el sábalo real como motor de oportunidades para la comunidad. Frente a los múltiples desafíos que enfrenta la zona, la organización apuesta por fortalecer la pesca deportiva responsable como una vía para proteger el recurso, dinamizar la economía local y mejorar la calidad de vida de las familias que dependen de esta actividad. El sueño de sus asociados es consolidar a Barra del Colorado como un destino de referencia para la pesca deportiva y el turismo sostenible en Costa Rica.
Como ocurre en muchas zonas costeras y rurales del país, esta región enfrenta importantes desafíos sociales, económicos e institucionales, agravados por años de limitada presencia estatal y escasas oportunidades de desarrollo. Estas condiciones dificultan el fortalecimiento de prácticas sostenibles de aprovechamiento de los recursos marinos, así como la cohesión comunitaria y la implementación de proyectos de desarrollo local.
Al final, el deseo de muchas de las personas que viven y trabajan en la pesca deportiva en Parismina y Barra del Colorado es que las comunidades puedan unificarse para crear un destino turístico de reconocimiento nacional e internacional que les permita no sólo mejorar su calidad de vida, sino lograr la protección de los recursos naturales que les prestan los servicios necesarios para crecer.
Este reportaje es parte de una serie de cinco reportajes creados por el equipo consultor del proyecto “Pesca Turística Participativa” desarrollado por la Federación Costarricense de Pesca (FECOP), con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos de América en Costa Rica. Para conocer más sobre las comunidades que viven y practican la pesca deportiva y turística en nuestro país visite: https://es.fishcostarica.org/comunidades