El cafecito de la tarde .

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Habitual de los desayunos, el café supone un inyección de energía que no sobra a lo largo del día. La idea de beber una taza de café es algo que pasa por la cabeza de muchas personas que madrugan sin ser conscientes de que, a lo mejor, no eligen el mejor momento del día para tomarse un café porque apenas tiene efectos o, por el contrario, tiene demasiados.

1. Elegir la mejor hora del día.
La cafeína no tiene el mismo efecto en el organismo durante todo el día. Existe la idea de que tomar café nada más levantarse es beneficioso porque da energía para todo el día, pero nada más lejos de la realidad.

El cuerpo produce altos niveles de cortisol —una hormona que está relacionada con un estado muy activo del organismo— durante las primeras horas de la mañana como en picos del día por lo que la cafeína durante esos momentos, no hace efecto.

Lo recomendable es beber café a partir de las 10hde la mañana y hasta las 12h del mediodía; y de las14 de la tarde a las 17 de la tarde. Si no se toma durante estas horas, se puede beber café desacafeínado.

2. El café por la tarde, antes de la siesta.
La «power nap», también llamada «caffeine nap» consiste en tomar un café antes de una siesta que dure, tan solo, quince minutos. Así, como la cafeína tarda 45 minutos en hacer efecto, al despertar de la siesta el cuerpo recibe una inyección de energía.

3. Tomar el café frío.
Esta táctica sirve para relacionar el café con momentos de placer y no con momentos de obligación, sobre todo a mitad del día para aprovechar los beneficios de la cafeína y no interferir con el sueño.

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